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    Inicio > Historias > The Truth

    The Truth

    Terry Pratchett, 2000

    To tell you The Truth, esta es una de las mejores de Discworld, sin lugar a dudas.

    Las novelas que se desarrollan en Ankh-Morpork son parodias de fantasía de lo que sucede en ciudades modernas. A veces no tengo claro si A.M. es N.Y. o Londres. De hecho creo que empezó siendo un Londres "medieval", con un apestoso río, mugre por todas partes y cierta tendencia a arder por los cuatro costados, pero conforme ha ido avanzando la serie veo más y más cosas que generalmente identificamos con Nueva York, como el marcado carácter cosmopolita (cierto que Londres también lo es), el hecho de ser el centro del mundo mundial, su departamento de policía...

    Una cosa que tienen en común Nueva York y Londres es un 'Times'. El de Londres es simplemente The Times y la version neoyorkina es el The New York Times. Aquí os presento:

    The Ankh-Morpork Times

    ¿Por qué no había periódico hasta ahora? No es que la imprenta no se hubiese inventado, qué va. Lo que pasa es que los magos, que ya bastantes problemas tienen almacenando magia escrita a mano, temían por un lado lo que podría ocurrir al hacerse cientos y cientos de copias de un conjuro, y por otro lado que las letras de la imprenta retuviesen la magia del conjuro impreso y que, al ser luego utilizadas para imprimir otra cosa, esa nueva cosa retuviese a su vez algo de la magia. Es que la magia es lo que tiene, que tiende a fugarse más que "el Lute".

    Pero un grupo de enanos ha descubierto cómo convertir el plomo en oro y esta vez el archicanciller es un hombre más práctico. Mientras no se imprima magia, no problemo, y de paso nos ahorramos las tremendas facturas del gremio de grabadores, que son los que se dedicaban a esto de copiar e imprimir cosas. Vetinari por su parte tampoco tiene ninguna objeción, una vez comprobado que el lugar físico donde se asienta el negocio editorial no está situado en una fisura particularmente sensible de la realidad.

    Y así, con el visto bueno de las autoridades, nace el primer periódico. Y cuando hay un periódico, es porque hay periodistas. Y si hay periodistas, hay stress, hay "breaking news", hay enredos amorosos, hay conspiraciones, hay policías que ocultan la verdad.... ¡y todo eso y más sucede en Ankh-Morpork!

    No quiero destriparle el placer a nadie, así que sólo diré que el libro está repleto de acción, intriga y dolores de barriga de tanto reir. Supongo que los 'gags', por ser parodias de cosas cada vez más recientes, se entienden mejor. Así, todo el mundo verá en Mr Pin y Mr Tulip a Jules y Vincent de Pulp Fiction; William de Worde es Robert Redford en no me acuerdo qué película de periodistas.... y no sigo porque decía que no quiero destriparle el placer a nadie, y además para eso está el The Annotated Pratchett File.

    Sólo comentar el tema subyacente a lo largo del libro: la verdad, la libertad de expresión/prensa, el cuarto poder.

    El lema familiar de los de Worde es "la palabra justa". Siendo como son una familia de aristócratas, aquí se hace referencia a que el uso de las palabras adecuadas en el momento adecuado (y con el tono apropiado) tienen más poder que muchos actos (violentos). No hace falta ser un matón cuando puedes decirle a un matón que haga el trabajo sucio por tí; mejor aún, convencer a otros de que digan a sus matones lo que tú quieres que hagan... y que queden convencidos de que lo hacen por su propio interés. La palabra como instrumento manipulador. "Una mentira dará la vuelta al mundo antes de que la verdad se ponga las botas"

    "La verdad os hará libres". Así pretende rezar el lema del periódico (lo que pasa es que los errores de imprenta se ceban graciosamente en él) y ésta es la filosofía vital de William. Ambos aforismos son ciertos, lamentablemente. Y digo lamentablemente porque la gente prefiere creer una rápida mentira antes que enfrentarse a la dura verdad. Esos desayunos en la pensión cuando los vecinos prefieren creer las historias de CMOT Dibbler para el Inquirer son tan realistas que duelen, sea uno periodista o científico. Y no sólo es eso, sino que además la verdad, así, dicha a la cara, ofende, así que impresa y leída por muchos, ofende a muchos. Un panfleto lleno de mentiras es inofensivo, no puede movilizar las conciencias de nadie; antes al contrario, sirve como instrumento apaciguador.

    Pero un periódico en el que todo el mundo puede leer qué hay detrás de la farsa representada por los políticos y demás fuerzas vivas llama a gritos a la censura. La policía no quiere que interfieran en sus investigaciones, los políticos no quieren que se cite lo que dicen (o peor, lo que de verdad piensan). No hay problema en que cada uno piense lo que quiera, sobre todo porque así, cada uno por su cuenta o haciendo caso a rumores que corren de boca en boca, la verdad queda suficientemente oculta. Pero en negro sobre blanco la verdad resalta tanto que deslumbra y no es plan de que la gente empiece a liberar sus conciencias.

    Pero ahí llegamos a un problema. La gente cree cualquier cosa que esté escrita. "Si no fuese verdad, no les dejarían publicarlo". Precisamente por esa capacidad que tiene la letra impresa en lo que respecta a la credibilidad, se genera un dilema ético. Sólo puedes decir la verdad porque lo que digas será tomado como verdad. Alguien con los escrúpulos suficientes entenderá esto y se preocupará por decir sólo hechos o especulaciones razonables. Sin embargo, alguien sin tantos escrúpulos puede usar la credibilidad del medio para difundir mentiras como verdades. Y de eso ya se dan cuenta al final del libro todos, desde Vetinari hasta el último jefe de gremio. La prensa es una nueva herramienta de poder y el que la controle controlará las mentes de las masas.

    ¿Cómo se las apaña Terry Pratchett para hacer libros tan tremendamente profundos y a la vez tan hilarantes? Cosas de la ironía, supongo.

    2005-02-28 01:00 | 2 Comentarios


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    Comentarios

    1
    De: elena Fecha: 2005-09-30 03:00

    no sirve



    2
    De: BioMaxi Fecha: 2005-10-02 04:15

    ¿pa qué?



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